jueves, 15 de abril de 2010

Por que la ciencia nos dice que no creamos en testigos oculares?

Los testimonios oculares son inconsistentes y, demasiado a menudo, asombrosamente imprecisos.
En 1984 Kirk Bloodsworth fue condenado por la violación y asesinato de una niña de nueve años y sentenciado a la cámara de gas — un resultado que dependía en gran parte del testimonio de cinco testigos oculares. Después de que Bloodsworth pasara nueve años en prisión, las pruebas de ADN demostraron que era inocente. Errores tan devastadores por parte de los testigos oculares no son extraños, de acuerdo con un informe del Proyecto Inocencia, una organización afiliada a la Facultad de Derecho Benjamin N. Cardozo de la Universidad Yeshiva que usa las pruebas de ADN para exonerar a aquellos que han sido incorrectamente acusados de crímenes. Desde la década de 1990 cuando se introdujo por primera vez las pruebas de ADN, los investigadores del Proyecto Inocencia han informado que el 73 por ciento de los 239 culpables exonerados por las pruebas de ADN se basaban en testimonios oculares. Un tercio de estos casos se apoyaban en el testimonio de dos o más testigos equivocados. ¿Cómo puede ser que tantos testigos estén equivocados?

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